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La hidrocefalia de “presión normal” es una rara enfermedad
de la que aún sabemos poco. La causa más frecuente es una anomalía
en los mecanismos de la eliminación de una substancia del interior
del cráneo, el líquido cefalorraquídeo. Habitualmente, el tratamiento
consiste en colocar una derivación interna que corrige la eliminación
del líquido cefalorraquídeo. Hasta ahora se consideraba que este
tratamiento tenía un índice bajo de éxito y genera excesivas complicaciones.
Investigadores de la UAB han descubierto que no es así.
Artículo de investigación: Poca MA, Mataró
M, Matarín M, Arikan F, Junqué C, Sahuquillo J. Good outcome in
“normal pressure” hydrocephalus patients with factors indicating
poor prognosis. J Neurosurg 2005; 103: 455-463
La hidrocefalia de “presión normal” (HPN) es una entidad todavía
poco conocida, en la que el paciente puede presentar alteraciones
de la marcha, incontinencia de esfínteres y una demencia progresiva.
La causa más frecuente de este síndrome es una alteración de los
mecanismos de eliminación del líquido cefalorraquídeo (LCR) y el
tratamiento habitual es la colocación de una derivación interna
de LCR. El aumento en la esperanza de vida de la población ha condicionado
un incremento en la prevalencia de esta entidad, aunque siguen existiendo
importantes controversias relacionadas con su diagnóstico y tratamiento.
Estudios recientes han señalado que el porcentaje de pacientes que
mejoran después de la colocación de una derivación de LCR sigue
siendo bajo y que el índice de complicaciones continúa siendo excesivamente
elevado.
Clásicamente se consideraba que los pacientes con una HPN en los
que no existía una causa etiológica conocida (casos idiopáticos),
con un tiempo de evolución prolongado, que se acompañaban de un
aumento de tamaño de los surcos corticales (atrofia cerebral) y
con demencia importante no mejorarían después de la implantación
de una derivación de LCR. Sin embargo, la presencia de varios de
estos elementos es cada vez más frecuente, especialmente en los
pacientes que presentan una demencia de origen mixto (HPN asociada
a una enfermedad de Alzheimer o infartos cerebrales múltiples),
por lo que consideramos que el valor de estos signos clásicos de
mal pronóstico debía ser reconsiderado, con el objeto de no privar
de tratamiento a un grupo importante de pacientes que podían mejorar
despuésdel tratamiento quirúrgico.
De una serie inicial de 56 pacientes, seleccionamos 12 que
presentaban de manera simultánea los cinco criterios mencionados
y considerados clásicamente como de mal pronóstico: etiología idiopática,
edad avanzada, enfermedad de larga evolución, presencia de atrofia
cortical y puntuación baja en el test de minimental de Folstein
(< 24 puntos). Después del tratamiento, el 92% de los pacientes
mejoraron de forma global; la marcha mejoró en un 100% de los pacientes
afectados, mientras que el 90% presentó una mejoría en el control
de esfínteres y en un 30% mejoró su demencia. Los resultados de
este estudio constatan que es posible conseguir un índice de mejoría
clínica muy elevada en los pacientes con una HPN, incluso cuando
presentan criterios que antes considerábamos de mal pronóstico.
Esta consideración debe estar siempre presente cuando nos enfrentamos
a un paciente con demencia y posible HPN.
MA Poca
Servicio de Neurocirugía
Hospital Universitario Vall d'Hebron
E-mail: pocama@neurotrauma.net
Link: www.neurotrauma.com
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